Objetivos y tareas

Luego de la masacre gigantesca de la Segunda Guerra Mundial, las naciones del mundo se reunieron para recuperar algunos de los valores básicos de nuestra civilización, destruidos por el nazismo. La expresión más cabal de esa recuperación es el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Han pasado muchos años desde aquella Declaración, y los militantes por los derechos humanos seguimos reclamando su vigencia, cada vez más negada por la realidad injusta, desigual y oprimente de la sociedad capitalista neoliberal, donde las democracias restringidas son cada vez más formales y menos reales.

La tarea de nuestra APDH es luchar por aquellos valores y aquellos principios ético-políticos y por ello tratamos de agrupar permanentemente a todos aquellos voluntarios que, en un marco de pluralismo y respeto mutuo, estén dispuestos a enfrentar las múltiples dimensiones en que se ejerce de manera inhumana y arbitraria el monopolio legal e ilegal de la violencia y la injusticia en nuestro país y en el mundo.

La tarea de nuestra Comisión es encontrar y organizar a tales militantes en los más diversos rincones de nuestro país, informarlos para defender los derechos conculcados de los sectores más vulnerables, mantenerlos en contacto entre sí y apoyarlos en el reclamo a las autoridades tanto para que se cumpla la ley como para modificarla cuando ella es injusta. Contamos actualmente con 30 representaciones de la APDH: 19 son Delegaciones  y 11 son Juntas Promotoras, 6 de las cuales trabajan activamente.

Inés Izaguirre
Abril de 2010

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